Con mucho dolor pero grandes recuerdos llegamos al repaso de la última temporada de esta gran serie que me ha ido acompañando los últimos meses, y ha pasado a ser una de mis favoritas. Pese a ser la cuarta la denominada "temporada del cambio", que tanta polémica creó, esta última no se queda lejos, empezando por las condiciones en las que fue rodada: Jennifer Garner se quedó embarazada. Como un Alias sin Sydney Bristow era impensable, hicieron que ésta también se quedara en estado, y nos trajeron nuevos personajes para suplir las notables pérdidas en el elenco: Rachel Gibson (Rachel Nichols, Criminal Minds) en un papel que es una mezcla entre la Sydney ingenua de la primera temporada y Marshall, y Thomas Grace (Balthazar Getty, Brothers & Sisters), que suple pobremente las ausencias de Vaughn y Weiss, sin llegar a despuntar ni aún buscándole una trama propia.

Después de dejarnos boqueabiertos de nuevo con el final de la cuarta temporada (MORALEJA: Nunca planees ir de viaje a Santa Bárbara), donde Vaugh confesaba a Sydney que ese no era su verdadero nombre justo antes de sufrir un accidente de coche,
debemos afrontar la muerte de Vaughn, que, tras contarle a Sydney la verdad, muere en el hospital a causa de un disparo, dejando a su prometida embaraza y desconsolada, y en busca de venganza. ¿Y cuál es el centro de toda esta conspiración? Profeta 5. En boca de la propia Sydney, citando el comienzo del penúltimo capítulo:

"La primera vez que supe de la existencia de Profeta 5, a mi prometido le dispararon delante de mí. Pero él no fue el primero. Mataban a todo aquel que se acercaba demasiado. Se infiltraban en los más altos niveles de los gobiernos y en los sanctasanctorums de las agencias de inteligencia. Parecían controlar sectores enteros de la tecnología, las finanzas, la defensa. Creíamos que estaba dirigido por un grupo de doce personas cuyo poder estaba en todas partes y en ninguna, porque nadie sabía quienes eran... hasta ahora. Me he pasado toda la vida guardando secretos. Y se acabó."
Sydney Bristow (5x16, Reprisal)
Como veis, la cosa pintaba fea, pero revolucionaria. Esta quinta temporada se basa principalmente en el desmantelamiento de esta peligrosa y enorme organización, así como de atar los cabos sueltos (afortunadamente bastante bien) y aclarar situaciones del pasado. Volveremos a ver a Will, a Nadia (aunque la pobre no dure mucho), a Francie (en un recuerdo, no viva), a Sark (que en la cuarta se le echaba mucho de menos) y a la gran Anna Espinosa, aunque dure poco pareciéndose a sí misma y acabe siendo Sydney2, precisamente por esto, dará mucho de qué hablar.



Además, pese a empezar siendo chantajeado con la vida de su hija,
Sloane acaba pasándose al lado oscuro de forma definitiva, liberando todos sus diablos y su pasión por Rambaldi, que llega a su máximo esplendor, llegando incluso a matar a su hija sin sentir remordimiento, viéndolo como un medio para llegar a un fin superior: la inmortalidad. Pese a conseguirla, hay algo con lo que no contaba, y es que
aunque consiga vencer a la muerte, no podrá con Jack Bristow.


Por supuesto
no podríamos acabar la serie sin volver a vernos las caras con Irina Derevko, que, pese a que al final de la temporada anterior parecía apreciar a su familia, en esta
se quita la careta, enseñándonos también su obsesión por el famoso profeta del siglo XV. Pese a querer permanecer en la sombra para no ser descubierta (y poder aprovecharse de la situación en caso de dar la cara), es la que teje los hilos de la operación y
acaba siendo derrotada por su ambición, tras una pelea con su hija, que en el último momento intenta salvarla.


Para todos los que, como yo, cogisteis algo de manía a la temporada sólo porque Vaughn moría, tranquilos, realmente no está muerto (GRACIAS A DIOS), sólo escondido en el Tíbet, y en los capítulos finales vuelve para conseguir acabar de una vez por todas con Profeta 5 y poder formar una familia con Sydney. El mayor fallo de la temporada se encuentra indudablemente aquí. Vaugn está muerto, no hay vuelta atrás, vale. Nos fastidia, pero se acepta (como se puede). En un capítulo descubrimos que está vivo, nos alegramos (MUCHO), y nos preguntamos cómo llegará a enterarse Sydney y cuál será su reacción. Pero cuál es nuestra sorpresa cuando, capítulos después, descubrimos que Sydney y Jack ya lo sabían. No sé a vosotros, pero a mí nadie me ha enseñado nada que me de a entender que ellos sabían nada. Tal fue mi sorpresa que rápidamente busqué una explicación. Obviamente, no la encontré, lo que explica mi descontento. Una serie de este calibre no puede permitirse fallos así, pero qué le vamos a hacer, es tarde para quejarse.
Aunque algo precipitado, el final de Alias es digno de alabanza, ya que no deja cabos sueltos y además nos mete a Rambaldi hasta que nos sale por las orejas, resolviendo la famosa profecía que nos enseñaron al principio de la serie (eso sí, la "
página 47" ha cambiado un poco de un año para otro, pero si no te fijas exhaustivamente no notas la diferencia), y
aunque el final de Jack nos de pena, es un sacrificio digno y heroico, como sólo Jack Bristow podía hacer, sobre todo enfrentando cara a cara a estos dos amigos/enemigos, que tanto han dado que hablar estos años.
Se me quedan millones de cosas en el tintero, estoy 100% segura, pero bastante estoy destripando ya en estos artículos, en los que, una vez más, os animo a todos a que veáis esta gran serie, por primera o enésima vez, porque se lo merece, y Alias, no hay más que una. Gracias por este tiempo. Ojalá Sydney, Vaughn, Isabelle y el pequeño Jack sigan viviendo felices en su isla.
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